Emile Jaques-Dalcroze fue un compositor y pedagogo suizo conocido mundialmente por su sistema de educación musical a través del ritmo. Fue el creador de canciones con gestos o movimientos, ya que esto facilita la extroversión de las personas a la vez que las educa musicalmente, todo ello en los primeros años de escolarización.
La educación musical moderna ha adoptado definitivamente por los descubrimientos y conquistas básicas del método Dalcroze. Ningún método realmente moderno, puede descuidar esta educación rítmica y corporal. Es éste justamente, el aspecto que pareciera destinado a perdurar de la rítmica Dalcroze.
El principio general de este método es realizar antes de comprender, es decir, expresar la música con el movimiento del cuerpo, con la voz o tocando un instrumento, antes de aprender la teoría.
Los objetivos de este principio son:
· Facilitar el desarrollo del sentido rítmico, atención, la memoria y, sobretodo, el control y dominio de sí mismo.
· Promover la coordinación de los movimientos corporales mediante el desarrollo del sentido rítmico.
· Desarrollar el sentido del orden y el del equilibrio, a la vez que nuestro instinto motor.
· Estimular las capacidades expresivas y creadoras del alumno.
El método se basa en el estudio de tres elementos: solfeo cantado, rítmica y la improvisación y tiene tres fases principales:
1) Motivados por la música que escuchan, los niños la interpretan por medio del movimiento. ( 4 y 6 años)
2) Para desarrollar el sentido musical pero combinando rítmica y solfeo. (6 y 14 años)
3) Coordinación entre movimiento corporal e improvisación, visualizándolo (14 años o más).
La rítmica es “música en movimiento”. Todo movimiento pone en vibración un conjunto de actividades físicas que dependen del sistema nervioso. El mecanismo fisiológico está regido por el cerebro. Aquí está, pues, la importancia de la rítmica dentro de la educación general, insustituible desde el punto de vista psicológico, para equilibrar y armonizar al individuo.
1. Descubrir por la observación directa de sus alumnos, la importancia del equilibrio del sistema nervioso en la ejecución de los movimientos rítmicos.
2. El método hace referencia constantemente al esfuerzo personal.
A. Preparación del cuerpo.
1. Lograr que el niño tome conciencia de sus propias fuerzas, así como de las resistencias que se les oponen en su organismo.
2. Dar flexibilidad y perfeccionar los medios físicos.
3. Desarrollar el sentido intuitivo de la distancia y una acomodación instintiva de la acción y los movimientos en el espacio, tanto en la ejercitación individual como colectiva.
B. Educación del oído.
El cultivo del sentido rítmico-muscular no puede separar la cultura física del cuerpo de la educación del oído. Supone que ejercitamos al niño en reconocer el valor de las divisiones del tiempo, en distinguir los diferentes valores de las notas. Servirá de base a casi todos los ejercicios. Haremos escuchar, cantar y comprender a los niños ritmos sencillos, que serán ejecutados en todas las formas, así el niño captará sus elementos para traducirlos espontáneamente en música expresiva mediante gestos y movimientos.
Las clases de educación rítmica sólo pueden reunir un número limitado de niños, y han de formar grupos lo más homogéneos posible, respecto a aptitudes y entrenamiento. La práctica del trabajo escolar en grupos se impone, por ejemplo, para la gimnasia rítmica. Los niños que no intervienen en los ejercicios hacen de espectadores, y pueden desempeñar una tarea eficiente. Es importante que el maestro una vez impartidas las instrucciones, deba desligarse completamente del grupo, para que ejecuten el ejercicio con total autonomía.
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